BERLIN : CICATRICES DE CEMENTO


P: @amaiaotala

Carretera y manta es siempre buena idea, y aunque sepamos que va a ser una paliza, alquilamos consuelo a la que esté a nuestro lado, y ¡allá vamos! Destino Berlín. Siempre digo que estoy enamorada de las ciudades que nunca he visitado. O eso es lo que creo, aunque luego siempre me sorprenda. Porque me enamoro aún más.

Le acabo de pedir a Ana que me describa la ciudad en tres palabras y se ha hecho un lío mezclando luz, arquitectura y calle. Pero lo que no sabe es que le he entendido: Berlín es diferencia. Variedad. Espontaneidad. Berlín te entra por los ojos, te atrae por los oídos, y te enamora por su intención.   




El asfalto te da la bienvenida avisándote de que debes de estar atenta - o te atropellará una bici. Las estatuillas de los semáforos te darán permiso después de que te hayas percatado de que allí no existen los pasos de cebra. Los túneles debajo de las vías del tren se convierten en escenarios alternativos. Pistas de baile alternativas. 

Alexanderplatz te repite que estás en el mundo, boca arriba o boca abajo. Que en algún lugar del planeta son las ocho. Cada fotomatón te llama para que próximamente cuelgues su recuerdo en tu habitación. Y sigues caminando, y llegan esos pasos en los que sólo ves colores. East Side Gallery. Aunque sabes que los colores, vienen muy despacio y se van. Porque es la única ciudad en la que los muros te ponen la piel de gallina. Verla tan bonita te hace dudar de lo que tus profesores de historia te han contado. Pero no. Quedan cicatrices. 







Los parques son también algo imprescindible. Música y emociones de segunda mano. Cámaras de carrete. Graffitis. Bolas del mundo. Serigrafías. Olor a especias. Mercado en su totalidad. Especial en su totalidad.

19:34. Subes a la columna de la Victoria. Se te mezcla el viajar con las alturas y el anochecer. Y ESAS hormigas en el estómago. Bocinas, luces, las nubes, y paz. Sitios en los que hablar bajito te sale solo. Y te entran ganas de que tu todo esté aquí. Por eso lo clavas en tu retina para siempre. 




Como todo Berlín. Maravillosa Berlín. Aún más estando con ellas. Porque todo es miles de gramos más inolvidable. 

Me quedaría aquí escribiendo mientras suena la sirena de la policía. 









" I want to see the world, follow a map to its edges, and keep going. Forgo the plans, trust our instincts, let curiosity be our guide. I want to change hemispheres, sleep with unfamiliar stars, and let the journey unfold before me "

0 iruzkinak:

Publicar un comentario